PONENTES



Hijo de la barranquillera Diana Tchira Manopla y de Nessim Sasson, Harry Sasson quizá sea el cocinero más famoso de Colombia. Nacido en 1969, actualmente regenta, entre otros, el restaurante homónimo Harry Sasson, situado en el número 23 de la lista de Latin America’s 50 Best Restaurants.

Sasson nació en 1969 y, desde temprana edad, mostró su inclinación por las artes culinarias. Cuando apenas era un adolescente empezó a recorrer todos los escalafones de la alta cocina, desde legumbrero, pasando por ayudante de carnicero y entremetier, hasta ser hoy uno de los más destacados chefs de Colombia. Su educación básica la recibió en el Sena, en Colombia, y a partir de entonces fue ganando experiencia en restaurantes de hotel. Al terminar esta etapa viajó a Vancouver (Canadá), donde trabajó en Joe Fortes (famoso restaurante de pescado y marisco) y fue discípulo del renombrado chef Keneth Aici.

Al volver a Colombia, en 1995, y con 25 años, fundó H. Sasson Wok & Satay Bar, dando inicio a uno de los fenómenos más notables de la gastronomía colombiana. Un restaurante, el Wok & Satay Bar, que ha sido referencia en Bogotá con diferentes ambientes y una completa cava de licores en la que Harry tiene una sola mesa reservada para atender a diez clientes. Más tarde complementó su oferta con otros locales como H&B, Balzac, Harry’s Bar y Club Colombia, ubicados entre los más exitosos del país. Hace un par de años abrió Harry Sasson -su restaurante bandera-, que se ha convertido en referente de la alta cocina latinoamericana con un menú donde destaca el uso de ingredientes latinos y productos autóctonos siempre bien acompañados de la última técnica y el máximo respeto por la tradición y el medio ambiente. El resultado final, originalidad con denominación de origen.

Además, el chef ha publicado libros con sus mejores recetas y es columnista de varios periódicos y revistas en Colombia. Uno de sus últimos trabajos tiene que ver con los cultivos autóctonos, los llamados “cultivos de paz”, que se siembran donde antes florecía la coca. “Es nuestro granito por la paz en el país. Es dar un futuro a los agricultores locales”.

Gran promotor de la agroalimentación colombiana, Sasson defiende que la gastronomía del país “es tan diversa como su geografía, y esto se tiene que poner en valor”. Entre toda ella, el chef se queda con sus dos productos fetiche: el aceite de oliva y la sal marina.

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